Experiencia misionera en Zimbabwe 2014

Cuando nuestro avión sobrevolaba ya Zimbabue, después de más de 20 horas de vuelos varios y fatigosas escalas, alguien bromeó: «imagina que ahora, al aterrizar, abran las puertas, bajemos las escalerillas y nos reciban diciendo: “bienvenidos a Madrid”». No conozco la intención primera de aquella pregunta. Parecía una crítica a la duración del trayecto, aunque…